La frescura marinera de El Loco Antonelli

EL LOCO ANTONELLI

La Chispería del Mercado de Chamberí. Calle Alonso Cano, 10. Metro Iglesia

No te gastarás más de… 30 euros si comes como un ser humano

Plato estrella… Todo lo que huela a mar merece la pena, pero ojo con las carnes!!


Que sí, que ya lo cantaban Los Refrescos y tal… “Aquí no hay playa”… Pues si no hay playa es porque no hemos querido señores. Igual que los de Bilbao nacen dónde quieren, los madrileños, pa chulos nosotros, ponemos en nuestra ciudad lo que queremos, y si no nos ha dado por poner playa es porque nos conviene despejar un poquito la ciudad en verano para hacer obras y probar los restaurantes con lista de espera en invierno. Y de puerto y lonja lo mismo, para qué, si aquí nos llega LO MEJOR 😀

De hecho lo del puerto lo intentamos pero no acabó de salir, y a estas alturas de la película como que falta no hace. Sí sí, mucho cachondeo pero lo del puerto es una historia real. Fascinante pero real. Resulta que a finales del siglo XVI Felipe II decidió acometer la idea del ingeniero Juan Bautista Antonelli de unir Madrid con el Atlántico a través de una vía fluvial que utilizase los cursos del Tajo y el Jarama con el fin de mejorar el transporte de mercancías provenientes de América hasta la corte. De hecho se llegó a hacer algún tramo pero la derrota de la Armada Invencible comenzó la cuesta abajo económica del Imperio y se llevó por delante este megalómano proyecto.

Inspirados en este soñador Antonelli , que da nombre a su puesto en la zona de restauración del Mercado de Chamberí, los responsables de El Loco Antonelli nos ofrecen ahora las recetas marineras de El Puerto de Madrid.

Si la idea y la inspiración resultan muy estimulantes, os aseguramos que su propuesta gastronómica no se queda atrás.

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Imagen extraída de la web de El Loco Antonelli https://www.facebook.com/tabernadellocoantonelli/

Cómo os decíamos, su propuesta es la de llevar las recetas marineras de todo el mundo hasta La Chispería, la nueva zona de restauración del mercado, en la reciente moda de puestos variados y mesas centrales donde compartir y degustar. Desde los mares patrios del Cantábrico o las Islas Canarias ( papas con mojo, pulpo a la guanche, merluza al estilo de Orio o cocochas con patas y salsa de callos- no podía faltar el guiño castizo-) hasta las aguas internacionales, de las que nos llegan su versión del mítico chili crab o el sam vietnamita. La carta va cambiando según los productos de temporada, como buen restaurante que aprecia el buen producto, pero los platos estrella son inamovibles.

Ojo también a la pequeña propuesta de carnes que como ahora veréis no merecen ser ignoradas y a los postres, faceta en la que nos dejamos sorprender con excelentes resultados.

Pero vamos a comentar los platos y veréis el porqué de nuestra filia a El Loco:

El chili crab nos resultó sabroso e intenso, con el sabor del wok impregnando la salsa. También farragoso y no apto para impacientes, pero ésto no es si no un incentivo para tirarse media hora chupando el cangrejo y mojando pan.

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En la misma línea de sabor con toques asiáticos y un punto alto de intensidad estuvo el sam vietnamita de panceta y pulpo. Servido para que tú mismo lo construyas y lo compartas. Otra experiencia que aúna el placer de comer con el de pringarse el morrete.

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Para acabar con la sección marítima nos decantamos (tras llevarnos una gran decepción cuando nos comunicaron que no quedaban cocochas, ya nos relamíamos esa untuosa salsa de callos) por la fritura de merluza al estilo playa de El Carmen. Aunque esta merluza adobada y marinada, en un estilo cercano a los adobos andaluces, nos resultó algo “sosa” de sabor comparada con los golpes que recibimos en los platos anteriores, su presentación color negro ” se ha ido al Caribe” en un único e importante trozo nos compensó.

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El remate ( Madrid es puerto desde hace poco, si nos quitas la carne aún tenemos síndrome de abstinencia) fue una impresionante picanha de buey con patatas, de un sabor y textura que nos dejaron patidifusos. Muy firmes tiene que tener sus convicciones el vegano que por error se enfrentase a este plato…

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Aunque a estas alturas de la película ya habíamos alcanzado una forma casi esférica, el ansia nos llevó a dejarnos recomendar unos postres fuera de carta. No uno para compartir no, ¡uno por cabeza! No podemos transcribir los nombres por eso de que no llevamos grabadora pero las ideas eran un donut al horno (!) con tierra de chocolate y helado; unos bombones de chocolate blanco en sopa de maracuyá; y almendras caramelizadas con helado de vainilla y una crema de caramelo o toffee. Todos brillantes, cada uno en su estilo: el donut al horno es una idea diabólica, la sopa de maracuyá hará babear a los amantes de las frutas tropicales y la mezcla de la suavidad de la crema de caramelo con las almendras fue más que acertada. Eso sí, los diabéticos sufren una orden de alejamiento de ellos de 100 metros.

Y a veis que la experiencia fue todo un éxito. Pagamos unos 25 euros por cabeza sin la bebida (que puedes coger en su puesto, muy buena selección de vinos) o en otros. Para otra ocasión nos hemos dejado, qué canallitas somos eh, algunas de sus especialidades como el pulpo, la merluza o las citadas cocochas. No tardaremos en volver.

¡Salud!

Héctor

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