Shukran Casa Árabe, una terraza que enamora

SHUKRAN CASA ÁRABE

c/ Alcalá 62. Metro Retiro o Príncipe de Vergara

No te gastarás más de … 25-35 euros con bebida y un té a la menta para los postres.

Plato estrella… los hommos, la pastela, los cous cous y por supuesto, los pastelitos.


Conocida es ya nuestra tendencia a venirnos arriba y colonizar terrazas, parques y espacios públicos en cuanto el tiempo nos da una mínima oportunidad. En esta ocasión y aprovechando los días de sol que nos trajo el comienzo del mes de abril nos decidimos a probar la espectacular terraza de unos viejos amigos del blog, cuyo servicio take-away en su sede de Ventas reseñamos aquí. Efectivamente se trata del restaurante de cocina libanesa Shukran, que presume de sedes en diferentes localizaciones de Madrid (Ventas, San Chinarro, Castellana y Tres Cantos) y que tiene como buque insignia este restaurante-terraza en la sede de la Casa Árabe, la institución cultural sobre el mundo árabe situada en el fantástico edificio de las Escuelas Aguirre, en la esquina que une la calle Alcalá y la calle O´Donnell , un privilegiado rincón de Madrid frente al Retiro.

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Y es que este es el principal reclamo del restaurante, una terraza que por su carácter de oasis entre dos concurridas calles, sus vistas, su emblemática localización y  su ambiente se ha convertido ya en número uno en las listas de dónde llevar a tu PITUTI o a esos amigos o amigas ante los que quieres fardar un poco.

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Imagen extraída de la web eltenedor.es

Tanto con sol como de noche resulta un lugar muy agradable donde comer ,como hicimos nosotros, o tomar una copa o un té con unos pastelitos árabes. Además el servicio resulta atento y muy dispuesto.

Pero nada de ésto tendría sentido si no se comiese bien y, aunque es cierto que no resulta la experiencia de comida árabe definitiva, los platos no consiguen eclipsar el resto de virtudes. La carta es amplia y la experiencia puede variar según tus gustos y elecciones, pero en general se basa en opciones mediterráneas, de clara influencia de Oriente Próximo y con muchas posibilidades frescas y ligeras si te sobran 5 kilitos para al menos poder meter tripa este verano.

Nosotros nos decidimos por:

.- Surtido de hommos: Inevitable si eres un barra brava de este puré de garbanzos, como es el caso. Una tapa de la variedad clásica más otras tres aderezadas con trufa, ajo negro y albahaca y tomate respectivamente. Muy ricos en general, menciones de honor para de el ajo negro y el tradicional y bastante más flojo el de albahaca, que a priori era el que más apetecía. Todo ello con barra libre de pan de pita. Vamos, un vicio.

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Al asunto de la trufa algún día habrá que meterle mano, porque cualquier día Paqui la del bar del hogar del jubilado la echará a las alubias pero mientras pues que vamos a decir… ¡Mala no está, aunque no sea trufa-trufa!

.-Kebbe variado: Esta especie de croquetas de trigo y carne con especias son, al igual que el hommos, de obligado cumplimento cuando vamos a un restaurante de comida libanesa o similar. Aquí te presentan dos crujientes variedades a mojar en una fresquita salasa de yogur. Un aperitivo más que correcto.

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.- Cous-cous de ave: Para rematar la faena nos decantamos por esta tradicional opción, que resultó buena aunque algo por debajo de las expectativas puestas en ella. El cous-cous resultaba rico y fresco, con sus verduras y especias pero el pollo se quedó algo seco y le faltaba integrarse bien en el plato con una buena salsita. Nos gustó pero como diría mi compadre Petate, no ” rompió en boca”.

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Ya veis que la comida nos quedó algo frugal, pero es que debíamos reservar hueco para los pastelitos árabes, que nos fascinan y que ya conocemos de otros restaurantes / souvenirs de viajes de amigos y familiares y del restaurante Shukran de Ventas.

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Estos pequeños bocados a base de miel, hojaldre y frutos secos consiguieron que diéramos de lado a la prometedora carta de postres, razón que nos obliga a volver en el futuro. Acompañados de un té a la menta resultaron un broche de oro a una agradable tarde a medio camino entre el castizo Retiro y los vientos árabes de Oriente:mestizaje, ¡fu-sión!

Un abrazo y ¡salud!

Héctor.

 

 

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