DSTAGE: Puro Rock&Roll

De vez en cuando la vida te presenta oportunidades que no puedes rechazar. Os ponemos en situación: Nuestro amigo Javi comenzó a trabajar en Dstage un par de meses atrás. Tras comentarle nuestras enormes ganas de ir nos apuntamos a la lista de espera por si fallaba alguna reserva. En la tarde de un lunes de finales de noviembre esto ocurrió y sin analizar riesgos y con la cuenta del banco al borde del rescate nos calentamos y nos fuimos.

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Nuestro amigo Javi creando

Luis, compañero ocasional de Morrete fue el acompañante de esta locura. Cofidis casi fue el patrocinador.

Al llegar vimos que el local se alejaba del lujo. Con un estilo neoyorkino y desenfadado nos daba la bienvenida. Paredes de ladrillo, tuberías a la vista y dos espacios: el bar, donde comenzaría el menú; y el salón, donde gozaríamos después.

En el bar: Marisco del día. Navajas al natural con dashi de apio, leche de almendra y néctar de café.

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La experiencia comienza en la zona de bar. Las navajas aparecen bajo un manto de humo. El sabor perfecto y el detalle visual hacían ver que estábamos ante una noche especial.

En la barra: Cebiche de carabinero en roca de sal y coral de rocoto.

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Tras tomar las navajas en el bar pasamos a la barra de la cocina. El plato te lo preparan en el momento y la cocina es puro espectáculo. Una organización perfecta que se puede ver en que todos los cocineros llevan un ritmo pausado y se les ve disfrutar de lo que están haciendo.

El ceviche se prepara sobre una roca de sal rosa del Himalaya. Uno a uno van añadiéndose los ingredientes terminando el plato sobre una hoja de plátano. Sabor brutal.

En la mesa:

Secuencia del pandan: Pandan radish, te de pandan y Tailandia en un bocado.

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Tras sentarnos comenzó el carrusel de platos. En esta primera ocasión eran dos bocados y un té. Los bocados te llevaban a los sabores más característicos de Tailandia y en el té también conseguías dar cuenta de ese frescor y sabores tan particulares. Con esto podemos asegurar que Tailandia en un bocado fue uno de los platos que más nos gustó.

Corazón de buey y frambuesa.

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Gran sabor a tomate en un plato menos sorprendente pero igual de bueno que el resto.

Aguacate asado, mole y masato.

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Textura y sabor increíbles en uno de los platos que me reconcilia con las verduras.

Pulpo, llama y tomatillo.

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Uno de los mejores de la noche. El pulpo con un sabor abrumador con su proteína como espuma. Solo por este plato merece la pena venir.

Raviolis de alubias de tolosa en infusión de berza.

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La fabada del siglo XXI. Sabores clásicos en formatos modernos. Los raviolis y las esferificaciones potentes y muy sabrosas.

Kokotxa de salmón, mantequilla de algas.

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Suave y sabroso, con el toque crunchy para variar un poco las texturas. Otro de los platos en los que tuve que hacer varios barquitos de pan para saborear toda la salsa.

Crispy pork bun.

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En un formato sorprendente vino esta bola de carne de cerdo. Acompañada de la salsa creaba un sabor muy intenso.

Bacalao en salmuera a la brasa con jugo ibérico de Kombu.

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El primero de los principales. Perfecto de textura y de sabor.

El solomillo del carnicero.

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Un lujo. Servido en una caja de madera con brasas fue el último plato antes de pasar a los postres. La textura, aunque se trataba de una pieza difícil, era perfecta. Cocinada durante día y medio se derretía en la boca. Y la guarnición le daba un punto más cítrico en un combo perfecto.

Begonia helada, margarita y manzana-apio.

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Prepostre perfecto para limpiar boca y dar paso al final dulce que se venía.

Maiz.

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En mi opinión el mejor plato de la noche. La mezcla del algodón de azúcar con el maíz y la salsa absolutamente orgásmico. Esta feo pero acabé metiendo el dedo en el plato para apurar.

La ruta de las especias.

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Plato sorprendente. Un montón de sabores juntos y perfectamente alineados. Un viaje por el mundo con cada cucharada.

Ajo morado.

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Final del menú. Un trampantojo de una cabeza de ajo sorprendente para la vista. Sabor dulce pero con un toque final a ajo muy controlado. Final perfecto para una gran cena.

Menú increíble en un ambiente relajado y lejos de elitismos. Al finalizar y entregarnos el menú vimos que venía acompañado de una púa. Detalle fundamental para amantes de la música como un servidor. A los dos días de ir nosotros recibieron la segunda estrella Michelín más que merecida.

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El éxito de este tipo de restaurantes me alegra personalmente. El trabajo bien hecho y el proporcionarme dos horas de nirvana gastronómico se guarda en el corazón. Esperemos que sigan así y los éxitos les acompañen en su camino.

Y que volvamos algún día 😉

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Salud

Petate.

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Un comentario en “DSTAGE: Puro Rock&Roll

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