Morrete Viajero: Restaurante Fin de Siècle

Y como si fuésemos el mismísimo Lild, seguimos con nuestra semana dedicada a Bélgica trayéndoos los mejores productos del país. Si la semana pasada le tocó el turno a la cerveza con la visita a la fábrica de Duvel, ésta le toca el turno a la comida.

Porque en Bélgica (y en Bruselas concretamente) se come algo más que los mejillones y sus famosas frites, las patatas fritas cocinadas con… pausa dramática… ¡¡¡grasa animal!!! No se lo digáis a vuestros amigos vegetarianos u os odiarán por ello (aunque con el sabor a asado de cordero de las patatas se deberían oler la tostada al primer bocado).

Pues sí, en Bruselas se pueden probar más platos y para ejemplificarlo os traemos una muestra con el restaurante que todos los foros recomiendan y que todos los españolitos por el mundo aconsejan: Fin de Siècle (acá Fin de Siglo o Fin de Ciclo para los más futboleros ;-)).

Se trata de un pequeño restaurante de finales del siglo XIX situado en el centro de Bruselas, muy cerca de la Bolsa (Rue des Chartreux 9, 1000 Bruselas). Atención, que cuesta identificarlo porque no cuenta con un cartel demasiado grande a la entrada, pero tranquilos que daréis con él.

El local, con capacidad para unas 50 personas, está formado por una serie de mesas alargadas (se comparten), una barra y una megapizarra con los platos. Nada más. Decoración prácticamente nula y sin avergonzarse por ello. Porque el que va a Fin de Siècle no va buscando la pretenciosidad, la exquisitez o tener una cena romántica en un plan CCC. Se trata de un restaurante más pensado para grupos grandes (mayoritariamente jóvenes aunque también hay gente más adulta), que buscan pasar un buen rato comiendo y bebiendo en un buen ambiente (y algo de ruido), con una calidad notable y a un precio razonable. Todo ello si llegas pronto o tarde a la hora de cenar. Como llegues a la hora punta corres el riesgo de que te toque esperar un buen rato como nos pasó a nosotros, ya sea fuera del local a la intemperie o dentro en la barra con una cerveza en la mano (nuestro caso). No se aceptan reservas.

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Y sin más dilación, vayamos al condumio. La carta únicamente está escrita en una pizarra gigante detrás de la barra y en ella podéis encontrar todos los entrantes, principales y postres que ofrece el local. Ante alguna duda no dudéis en preguntar a los camareros que os atenderán y aconsejarán (algún español había entre ellos, para los menos duchos con el francés).

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La carta se nutre de platos de la cocina belga, pero también encontramos otros más internacionales; así que no vais a tener problema en encontrar algo que os llame. En general se trata de platos abundantes, consistentes en una gran porción de carne acompañada de una guarnición al lado (patatas, puré, arroz, verduras, etc.). Y todo ello a unos precios razonables para ser Bruselas (los tenéis en la pizarra).

Nosotros recomendamos que probéis los platos de la cocina belga ya que estáis allí y eso fue lo que hicimos nosotros. Por haceros una recomendación rápida:

  • Carbonade: estofado de ternera y cebolla cocinado en cerveza y sazonado con tomillo y laurel.
  • Jambonneau o codillo: en este caso lo ponen a la mostaza y acompañado de ensalada y patata asada.

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  • Stoemp: un puré de patatas y verduras aromatizado con tomillo y laurel muy típico de la cocina belga.
  • Salchichas con puré. Espectaculares. No dejéis de probarlas.

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  • Endivias con bacon (sí, aquí casi todo tiene carne. Aviso a los vegetarianos).

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  • Entrecotte a la parrilla. El plato estrella de la noche junto a las salchichas.

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Y todo ello regado con… nueva pausa dramática… ¡¡¡cerveza!!! No podía faltar una amplia variedad de cervezas belgas. Como en toda Bruselas contáis con cerveza suficiente como para salir gateando del local. Cuidadín con la alta graduación.

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Por último a nadie le amarga un dulce, ¿no? Nosotros elegimos tres postres para compartir: Créme Brulée, tarta de queso y tarta Tatin. Todas notables pero sin sobresalir. Si habéis hecho una buena elección con platos principales os los podéis ahorrar.

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En definitiva, se trata de un sitio 100% recomendable para vuestra visita a Bruselas. Probaréis platos típicos belgas en un ambiente fantástico y por un precio bastante razonable (podéis cenar por unos 30 euros por persona).

PD: No aceptan tarjetas de crédito (como en tantos sitios en Bruselas).

Lucena

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Un comentario en “Morrete Viajero: Restaurante Fin de Siècle

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