Morrete Viajero Internacional: Fábrica Duvel-Moorgart, en el origen del placer cervecero

Ésta es la historia de un plan que, como casi todos los que uno recuerda largo tiempo, se originó de manera inesperada e irreflexiva.

Con motivo de la pasada Madrid Beer Week, celebrada por todo Madrid allá en la lejana y alérgica primavera, los Morretes y sus más fieles escuderos nos acercamos a una cervecería del barrio a una cata de cervezas belgas. Un evento fantásticamente organizado por la responsable de exportación de la empresa belga Duvel-Moorgart y el responsable de importación en España de sus productos; en la que probamos 6 cervezas diferentes de tres de sus marcas. Aprendimos, bebimos cervezas deliciosas, nos reímos y comimos unas buenas viandas. Pero cuando se enciende la mecha del placer y el disfrute todo es poco amigos y no hay quien pare su ya irremediable avance; así que recogiendo el guante que nos lanzó nuestra anfitriona Saskia nos liamos la manta a la cabeza y decidimos sacar unos vuelos para irnos todos a la fábrica principal de la empresa…¡En Bélgica!

Ya sé lo que estáis pensando, que íbamos como Nati Abascal ¿no? Bueno, digamos que las cervezas que catamos no eran unas acuosas Heineken, pero tampoco es eso señores, fue simplemente el empujón que necesitábamos para no dejarnos llevar por la pereza y la “racionalidad” habitual y pegarnos así un buen viaje de amigos.

Así que unos meses después nos embarcamos rumbo a Bruselas dispuestos a honrar durante tres días a nuestros ya de por sí lustrosos cuerpos.

En el primer día de nuestra agenda, la joya gastronómica del viaje: la visita guiada y posterior degustación en la fábrica de Duvel, uno de las cervezas belgas más conocidas en todo el mundo.  Lo que empezó como una propuesta difusa en un garito del barrio de Quintana se hizo realidad  al pisar la localidad de Puurs, a una hora de Bruselas, donde está situada la fábrica y las oficinas del grupo empresarial.

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La llegada ya hacía presagiar que no sería una tarde aburrida: problemas para coger el transporte desde Bruselas, llamadas avisando que llegaríamos tarde, conductores que nos dejaban tirados en campos de maíz para poder llegar… En fin, que llegamos y allí nos estaba esperando un montón de gente maja, una fábrica enorme, una cervecería fascinante y unos brebajes deliciosos.

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Durante la visita nuestra guía Suzanne, en un meritorio español, nos explicó el proceso de fabricación de una buena cerveza. Nos habíamos bebido millones entre todos pero ninguno sabríamos explicar el proceso básico más allá de juntar cebada, agua, levadura y lúpulo. La cerveza Duvel en concreto (la más importante de las que allí fabrican, por cantidad de ,OJO,  85 millones de litros al año) es una cerveza ALE (alta fermentación, la fermentación ocurre en la superficie del tanque de fermentación, a diferencia de las más consumidas lager, donde ocurre en el fondo ) de gran porcentaje alcohólico ( 8,5%) pero de sabor sutil y aromático gracias a los dos lúpulos que se usan en su fabricación y a la segunda fermentación que realizan añadiendo levadura y azúcar en el momento de embotellarla. Una bomba camuflada en un dorada cerveza, espumosa y agradable.

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Para llegar hasta ella hay una serie de procesos básicos que incluyen: la formación de una masa de agua y  malta de cebada que luego fermenta con la ayuda de la levadura (importante marca de la casa de cada cerveza) y se aromatiza conserva con la ayuda del o los lúpulos, su posterior filtración y finalmente su maduración en depósitos y botella antes de poder ser consumida.

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Este proceso de fabricación dura 90 días, pero a nosotros nos bastaron 90 minutos de recorrido y explicación para tener una en la mano.

Después del recorrido por las instalaciones (llenas de tradición y respeto por sus orígenes pero modernas y en constante renovación) llegó la hora de la degustación. Dentro de las instalaciones de la empresa se encuentra una reluciente taberna-cervecería con el aroma de los clásicos: mesas y suelos madera, paredes de ladrillo,  grandes ventanales, carteles antiguos de la cervecería y una notable variedad de cervezas, en concreto todas las que la empresa fabrica y comercializa bajo sus diferentes marcas.

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Suzanne y nuestro nuevo mejor amigo, el camarero Pascal, nos ofrecieron beber las cervezas que quisiéramos en varias rondas. Además nos pusieron unos tacos de queso para acompañar y nos regalaron un set de cata a ciegas de sus riquísimas Duvel Triple Hop y una copa a cada uno. Para ellos era lo habitual: tratar bien a sus clientes en la visita, ofrecerles beber algunas de sus cervezas y obsequiarles con un pequeño regalo; pero para nosotros aquello se convirtió en unos instantes en el paraíso terrenal y nos dejamos llevar por la euforia del momento. Nos bebimos todas las cervezas que pudimos hasta que nos avisaron explícitamente de que se acababa la broma, asaltamos la tienda de recuerdos, nos hicimos fotos, compadreamos con los empleados hasta llegar al jefe de exportación, que andaba por allí… Tan entusiasmados salimos que no pudimos menos que llevarnos a Suzanne y a Pascal a tomar MÁS cerveza al bar de enfrente. Duvel, por supuesto.

Un par de autobuses perdidos después y tras exhibir con orgullo nuestros conocimientos de francés e inglés a unos decibelios poco comunes en el pequeño pueblo de Puurs, tuvimos que poner rumbo de nuevo a Bruselas. Pero en la mochila nos llevábamos, además de los souvenirs, los regalos y un puntillo cervecero que casi llegaba a puntazo, el cariño y el recuerdo de unos amigos que nos trataron de maravilla.

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También unas cuantas marcas de cerveza belga que pasan a nuestro TOP 10 de cervezas favoritas desde ya y que no podemos dejar de recomendaros con fervor:

.- DUVEL: El buque insignia de la compañía. Suave, aromática pero con cuerpo…y mucho peligro.

.- DUVEL  TRIPLE HOP: Nuestra favorita. A la fabricación de la Duvel se añade un tercer lúpulo (en la de cada año uno diferente) que le da un toque realmente especial.

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.- MC CHOUFFE: Cerveza negra muy diferente, ya que su color no viene del tostado de la malta si no de la adición de azúcar a la receta en su doble fermentación. Forma parte de la familia Chouffe, una fábrica situada en las Ardenas que no podéis dejar de probar.

.- MAREDOSUS TRIPLE: Maredsous es una cerveza de abadía benedictina, situada en el sur del país. De entre sus tres variedades nos quedamos con esta Triple. Potente, con cuerpo pero llena de sabor y color. Si te tomas más de una no dudes que harás triples mortales.

Un abrazo a todos y todas y ¡salud!

Héctor.

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