Hoy, en “El menú del día puede ser Morretefino” : Treze

El otro día oía en la radio que por encima de la paella, la sangría y demás fetiches gastronómicos para los guiris, las tapas eran nuestra sello de identidad. Nuestro sushi, nuestra pasta&pizza, nuestros tacos, nuestro ceviche, nuestra hamburguesa. Pues no le faltaba razón al cocinero (cuyo nombre no recuerdo), y a raíz de aquello llegué a la conclusión que no era el único invento que destacaba de nuestra gastronomía/hostelería, vertebrando España (que diría el político) por encima de platos y especialidades regionales. Sí, amigos, el MENÚ DEL DÍA es, más allá de fronteras autónomas y provinciales , más allá de edades y clases sociales, un concepto abrazado durante décadas por los españoles como la siesta o la verbena veraniega. Sus usuarios habituales han sido y son los trabajadores de todo tipo que convierten su pausa para comer en un ejercicio de confraternización, descanso y desconexión o simple placer para el boquino.
Resistiendo en los últimos años el auge de la austeridad de la tartera, cada vez han sido más los bares y restaurantes que han seguido apostando por este modelo, incluso en algunas ocasiones dándole una vuelta de tuerca y aproximándolo a la vanguardia gastronómica.
Las muy respetables pizarras que ofrecían cada día un catálogo del archivo histórico de la gastronomía española, conviven ahora con una oferta de menús salpicados de opciones más actuales y estimulantes, a base también en ocasiones de platos clásicos.
Así que decididos a que nunca más tengas que comer un menú del día de esos que te dan la tarde con un revival de fritanga y ranciedad, Morretefino inicia aquí la búsqueda de  los mejores menús del día de Madrid, que os ofreceremos periódicamente acompañados de una tablita de valoración para ponértelo fácil.

Para empezar os llevamos al restaurante Treze (Calle General Pardiñas 36), del que habíamos oído hablar muy bien. Situado tiempo atrás en la calle San Bernardino, el nuevo local dispone de dos plantas : en la planta calle es donde ofrecen su oferta informal de tapeo y menú de mediodía de Lunes a Viernes. Acorde a esta intención más desenfadada, la decoración del espacio es modernilla con sus mesas de madera rústica, su ladrillo visto, sus blancos dominantes y sus sillas variadas. Un sitio agradable, de los que se encuentran ahora.De la parte superior de restaurante y de las opciones de carta (en formato de ración y tapa en la planta baja) os hablaremos
en el futuro cuando volvamos con el bolsillo lleno, pero ahora lo que nos ocupa es hablaros de su menú del día, que se degusta, como os decíamos, de Lunes a Viernes por 13 euros y que (¡ojo!) permite reservas.

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Foto extraída de la web del restaurante

De entrada, y sin entrar aún en detalles, os diremos que los 13 euros están muy bien pagados y el menú te invita a volver otro día a pedir media carta. Sales más que saciado y el nivel es en general bastante notable. El servicio estuvo atento y amable aunque algo ajetreado ya que el restaurante estaba hasta las orejas. Para darle un toque simpático y entrañable a la tarde, me percaté que el camarero que nos atendió era un chaval que tendría 5 o 6 años cuando nosotros íbamos al colegio y que era un auténtico figura. En su versión camarero adulto tampoco defrauda y nos atendió de maravilla.

Como en todo buen menú había que elegir, asunto no baladí si eres de natural indeciso. Pero en Treze te lo ponen más fácil, ya que los primeros son una degustación de tres tapitas y no hay que escoger una opción.  Si además de indeciso eres de esos/as a las que les gusta picotear del plato del de al lado para probarlo todo, Treze habrá empezado con buen pie. Pero mejor que contaos , haced un simulacro con la foto de la carta del día que les visitamos:

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 Nosotros nos decidimos de segundo por el risotto y la ternera, pero ésta se había acabado -fuimos tarde- y ofrecían a cambio una especie de palomitas de pollo empanadas. Así que la cosa quedó finalmente en risotto/pollo/leche frita/pudin.

PRIMEROS: El surtido de tapas de primero fue una gloria por su variedad y sabor. La menestra era ligera y a la vez tenía el gusto de un buen guiso casero, con su caldito, su jamón y su huevito duro ; la coca combinaba el crujiente perfecto del pan con el frescor del queso y el punto justo de las verduras; y por último lo mejor: dos empanadillas de masa contundente con un relleno de cerdo muy sabroso y con una salsa (no nos preguntéis de qué) que era adictiva.

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SEGUNDOS: En los segundos pinchamos un poquillo. Siendo tifossi y aprendiz de cocinero de risottos, no dudé ni un segundo en elegirlo, para luego arrepentirme y suspirar por el bacalao que se estaban comiendo los dos de la mesa de al lado. Demasiado “mazacote” aunque de buen gusto, el defecto que me estropeó la experiencia fue la cantidad de agua de las setas. Uno no espera setas silvestres frescas en un menú del día y sin haber llovido en meses, pero a pesar de eso podían haber tenido menos agua.

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En cuanto al pollo la verdad que fue una sorpresa muy agradable. Esperábamos de él que cumpliera sin destacar, pero fue de lo mejor de la comida. Eran pedacitos de contramuslos fritos (muy jugosos por tanto) con un rebozado tipo tempura y que (¡oh, sorpresa!) venían acompañados de la salsa que ya conocíamos de las empanadillas. Delicious.

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La fritanga puede tener clase

POSTRES: Éramos dos y había dos opciones, así que no quedaba otra que hacer doblete . Y ambos buenos. El pudín tenía una textura sutil y un sabor agradable a piña, bien equilibrado: sin ser muy ácido ni muy dulce. La leche frita no ha oído la palabra sutil en su vida, y ésta no iba a ser menos , pero qué coño, ni falta que hace. Contundente, dulce y riquísima. Venía acompañada de una especie de crema de natillas y un poquito de azúcar y canela por fuera.

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Leche fritarrrrrr

Bebimos un par de copas de vino (un blanco de uva Malvar no recuerdo de dónde y una copa de sabrosa Garnacha madrileña) ya que el menú incluye una consumición, y un poquito de agua para finalizar. En cuanto al pan consistía en una cestita con 4 rebanadas de dos clases que nada tenía que ver con los clásicos mendrugos de pan industrial de los menús habituales.

Como veis la inauguración de esta sección fue una maravilla, así que seguro que tendréis noticias de ella pronto de nuevo. Y es que si te gusta comer fuera y andas pelat , el menú del día se está actualizando para ti.

¡Salud!

Héctor

TREZE RESTURANTE&BAR (Calle General Pardiñas 36)

SERVICIO:7,5

AMBIENTE:7,5

PAN:8

PRIMEROS:7,5

SEGUNDOS: 6,5

POSTRES: 8,5

CALIDAD/PRECIO: 8,5

¿ME PUEDO PONER FINO DE VINO?: NO 

¿PONEN CHUPITOS COMO EN LOS BARES ORIGINALES DE MENÚ? NO

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