El bocata se actualiza en Crumb

Antes de meternos de lleno en el tema de salivar con la reseña, aclaremos que el título de la entrada puede despistar a alguno cuando vea las fotos. ¿Son sándwiches o bocatas lo que sirven? Pues ni para ti ni para mí: son un híbrido perfecto. Por el pan (casero, de masa madre, riquísimo) son unos bocatas con todas las de la ley. No hay nada que defina mejor al bocata que un buen pan. Pero es cierto que por el aspecto y el corte del pan también se puede considerar un sándwich, aunque no lo sería si consideramos que es el pan de molde el que define a éste. Miles de triviales dudas nos asaltan en este punto: ¿es el bocata el homólogo español de los emparedados de origen inglés? ¿Es un ente en sí mismo o no es más nuestra palabra para denominar a lo que de una forma u otra se come en todo el mundo: dos trozos de los más diversos panes entre los que se cuelan otros trozos de Dios sabe qué?

Ya veis que el asunto da para una tertulia lingüística moderada por la momia el escritor Fernando Sánchez-Dragó por lo menos. Pero no queremos aburriros, así que ya vosotros le dais una vuelta esta tarde en el baño en vez de leer los ingredientes en latín del champú. Vamos al liote.

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Crumb es un pequeño restaurante informal situado en la atractiva zona de Conde Duque, en la misma calle Conde Duque  nº8 para ser exactos. Para un servidor es el barrio ideal , si bien mis pagadores no piensan lo mismo. Tiene el ambiente típico perfecto de esos barrios que conjugan sin aspavientos  iniciativas frescas e innovadoras sin perder el espíritu de barrio pequeño y castizo. Vamos, que tiene lo mejor de Malasaña pero nunca (o casi) te sentirás un personaje de Cuéntame o te tratarán como tal en sus garitos, tiendas o estupendas plazas. La modernidad justa, sin poses ni tonterías y sin hordas de gente deseando pagar 4 pavos por una caña. No será la primera vez que os llevaremos a visitar sus calles porque nos encanta y lo visitamos a menudo.

La comida y el local de Crumb van en bastante consonancia con el barrio. La carta es atractiva y acorde a los tiempos, el local es muy coqueto, sencillo, elegante e informal a la vez. Hasta aquí nada nuevo, hay decenas de nuevos garitos así y en muchos la calidad/precio rememora la célebre figura patria de Luis Candelas. En otros directamente no se come bien. En Crumb tienes todo lo bueno de los restaurantes informales de moda y además tienes lo más importante: buena comida a precios razonables y asequibles.

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Detallito de la decoración

Como ya os imagináis, la carta se compone de diferentes bocatas-sándwiches. A éstos deberás añadir su acompañamiento a elegir entre patata y boniato asado, unas revolconas con torreznos o una ensalada. Los bocatas que hemos probado son los de pollo provenzal, guacamole, alioli y canónigos; el de roastbeef oriental con rúcula, cherry y pepinillos o el de carrilleras, queso de tetilla y judías verdes. También el de lomo ibérico semicurado de matanza con cheddar. Nada me ha devuelto con tal fidelidad a las inolvidables meriendas veraniegas de los 90 en mi pueblo, con el lomo de matanza de mi abuela. Sencillamente brutal.

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Aquí el de Roastbeef apunto de ser devorado

Además cada mes tienen una propuesta fuera de carta. En nuestra última visita fue del de “pavo trufado con setas con base de marrón glacé, pasas y mayonesa trufada, salsa fúngica y escarola con naranja”. Pues efectivamente, según sonaba no podía estar malo.

Para los vegetarianos tienen uno vegetal y para los pescaderos uno de sardinas que triunfa bastante. Y aquí no acaba la cosa, porque tienes unas interesantes ensaladas para compartir, puedes elegir el tipo de pan de tu bocata y para beber unas cuantas cervezas artesanas o unas cuantas referencias de vino muy en el tono informal del Crumb.

Para cerrar el capítulo carta tienen unos postres muy apañados que sirven en pequeños tarros que son el final dulce perfecto para esos días en que estás tupido pero no quieres renunciar a tu dosis diaria de azúcar refinado.

Y cerrado el capítulo carta ya sabéis que lo que toca es el capítulo financiero. Como podéis leer ahí arriba somos la gastropedia de la clase media, y si bien a veces nos mordemos el carrillo y nos venimos arriba lo cierto es que este garito si está en nuestra horquilla de precios: entre 12 y 15 euros por persona puedes cenar y beber como un señor e irte a casa sin hipotecarte el mes entero.

Después de Crumb te aseguramos que el mundo del bocata se abrirá para ti como un pavo real. De repente miles de opciones para hacerte en casa asaltarán tu mente para sustituir ese pan de la gasolinera relleno de atún en lata o plastic-chorizo del Mercadona. Y si eres más vago que la chaqueta de un guardia (mi dicho popular de madre favorito) siempre puedes volver a probar los que hacen ellos. Y cuando los acabes todos vuelves cada mes a por el mensual. Y así hasta que los camareros te pongan una orden de alejamiento y a nosotros nos cierren el blog por descubrirte sus bocatas.

Héctor

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2 comentarios en “El bocata se actualiza en Crumb

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